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GESTIÓN
Durante su reciente visita a Chile, en noviembre, el profesor
Arnoldo Hax aceptó una invitación del Consejo
de la Especialidad Ingeniería Industrial para dictar una
conferencia en el Colegio de Ingenieros. Se refirió a la
Evolución del Pensamiento Académico en la Gestión de
Organizaciones, el mismo tema de la cátedra que dictó
al ser investido como Doctor Honoris Causa por la Universidad
Politécnica de Madrid, en septiembre último.
Arnoldo Hax es una autoridad mundial en las áreas de
Gestión Estratégica, Gestión de Operaciones e Investigación
Operativa. Es profesor emérito de Management
en la Sloan School of Management del Massachussetts
Institute of Technology (MIT), de la que ha sido Vicedecano
y en cuya cátedra del programa “Leaders for Manufacturing”
ha desarrollado una intensa labor. También
ha colaborado con la Harvard Business School,
la Universidad de California (Berkeley), la Universidad
Católica de Chile y la Escuela de Negocios IESE, entre
otras instituciones.
El profesor HAX es autor y coautor de nueve libros, entre
los que destacan “Applied Mathematical Programming”,
convertido en un clásico en investigación operativa.
El más reciente, “The Delta Project”, proporciona un
nuevo marco conceptual para la dirección estratégica,
diferenciada de la visión de Michael Porter, en la que el
foco se centra en el cliente y no en los competidores.
Asimismo, tiene gran experiencia en consultoría y ha
participado en el desarrollo de procesos formales en
varias empresas multinacionales.
Arnoldo Hax es también muy apreciado en el plano
personal, sobre todo por quienes son más cercanos a
él. Herman Schwember es uno de ellos. Al presentarlo
en la conferencia en el Colegio de Ingenieros, relató:
“En 1947, estábamos en el Liceo Alemán, en la calle
Moneda, y en la sala había un cuadro de honor escrito
con letras góticas, como correspondía. Siempre en el
curso justo adelante del mío había esas tres letras: Hax,
que naturalmente los curas guardaban de un año para
otro y se conservó durante los diez años que estuvimos
en el colegio. Después, cuando entré a primer año
de Ingeniería en la Universidad Católica y batallaba por
sobrevivir, supe que Arnoldo -que era uno de los muy
pocos que había pasado el primer año invicto-, se ha-
Personal visión de
Arnoldo Hax
“He tenido la fortuna de haber sido testigo de la evoluci ón del
pensamiento de gestión que se produjo durante gran pa rte del
siglo XX”, destac ó el acad émico del MIT en la con ferencia que
dictó sobre este tema en el Colegio de Ingenieros de Chile.
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GESTIÓN
bía enfermado y me pareció una buena ocasión para
aprender de su éxito. Recuerdo que lo fui a ver y me
mostró una gran colección de libros y una de las cosas
que me dijo fue: ‘Mira, lo que no hay que estudiar
por ningún motivo es álgebra por el Hall and Knight, ni
cálculo por el Granville. Aquí te voy a pasar un libro de
hombre…” Y me pasa una cosa que se llamaba Barnard
and Child, Higher Algebra. Yo lo tomé aterrorizado y no
me atreví a contarle que lo único que estudiaba era,
precisamente, el Hall and Knight y el Granville…
A partir del segundo año, fuimos compañeros durante
el quinquenio siguiente, y tuvimos juntos con nuestro
colega Ricardo Achondo un grupo de estudio bastante
exitoso. Parte del grupo de estudios era el sentido
del humor de Arnoldo; porque se ve muy serio, pero les
puedo garantizar que no lo es”.
Herman Schwember destacó su vocación por la docencia
como una constante en la vida de Arnoldo Hax
(“Creo que él encima de todas sus otras virtudes, es
un gran maestro”), y su fidelidad con Chile, con la Universidad
Católica y con la Escuela de Ingeniería; “Porque
Arnoldo, que ha sido tan exitoso como profesor,
investigador y consultor en Estados Unidos y que vive
allá hace prácticamente 40 años, ha venido más de 40
veces a Chile en ese período, y siempre ha estado absolutamente
disponible para empresarios, profesores,
investigadores, colegas”.
Arnoldo Hax
“Ustedes pueden ver por qué me gusta tanto volver a
Chile – dijo Arnoldo Hax al iniciar su charla- por la forma
cómo me tratan, con tan enorme cariño”.
Con modestia, contó cómo se generó el tema de esta
conferencia: “La Universidad Politécnica de Madrid me
dio un Doctorado Honoris Causa, que fue una cosa bastante
sorprendente. Es una distinción muy grande que
ellos dan, pero eso conlleva la responsabilidad de dar
una charla abierta al público, y me dijeron: “Arnoldo,
trata de buscar un tema que sea de un interés un poco
más general, vale decir, no hables de las cosas tuyas”…
y pensé: ¿de qué voy a hablar, entonces? Llegué a la
conclusión de que tal vez hablar sobre la evolución
histórica del pensamiento académico en el mundo de
gestión era un tema de interés, y al hacer esta reflexión
me di cuenta de una cosa muy singular: con excepcióde
las personas que trabajaron en sus inicios, a todas
aquellas personas que mencioné, las conocí, estuve
muy próximo de ellas y fui afectado muy directamente
por muchas de sus lecciones y experiencias. He tenido
la fortuna de haber sido testigo de cómo esta evolución
del pensamiento de gestión se produjo durante
gran parte del siglo XX”.
Hax identificó como “los dos grandes titanes del pensamiento
en gestión” a Frederick Taylor y a Henri Fayol.
“Taylor crea el método científico de gestión, basado en
un predicamento que todos los ingenieros abrazamos,
cual es que las cosas hay que cuantificarlas, entenderlas
en bases rigurosas, hay que reproducirlas, y él trata de
penetrar dentro del área de trabajo, entender por qué
el trabajador está actuando de la manera que actúa y
cómo poder mejorar significativamente su productividad”.
La contrapartida de Taylor, explica, es el francés
Henri Fayol: “Se pregunta cómo puedo organizar el
trabajo del ejecutivo superior, cómo concibo la visión
constructiva de quienes están a cargo no de una tarea
específica, sino de la conducta completa de la empresa.
Por consiguiente, él es el padre de la gestión moderna”.
En su exposición, Hax menciona también a Elton Mayo,
“uno de los grandes sociólogos y sicólogos que ha producido
la Humanidad”. Mayo cambió el énfasis de la
gestión desde el lugar de la producción hacia logros
y aspiraciones personales, explicó. “Mayo concibe a la
persona como centro de acción de la gestión”.
Luego, al hablar de Douglas MacGregor, Hax se emociona.
“Dug, mi gran amigo y colega del MIT, escribe
en 1960 un libro que va a transformar completamente
nuestra visión de lo que es el hombre, y es lo que él
llama El Lado Humano de la Empresa, y concibe dos
hipótesis del comportamiento humano: la Teoría X (“el
hombre común tiene una aversión inherente al trabajo”)
y la Teoría Y (“la persona tiene gran capacidad para
ejercitar autodirección y autocontrol”). “Dug se muere
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pensando que la teoría Y es superior a la Teoría X”, dice
Hax con humor.
“Luego sucede algo que para mi tuvo profunda significación”,
prosigue. “Es la vuelta al conocimiento científico
y la emergencia de la investigación operativa”. Hax
cuenta que tuvo oportunidad de trabajar en su tesis
doctoral con George Dantzig, “un hombre sensacional,
el padre de la programación matemática”.
“La investigación operativa me produjo un encantamiento
intelectual – recuerda-. Empezar a abordar
problemas de una profunda complejidad y de una gran
centralidad, y aplicando la metodología científica para
su solución. Esto se inicia durante la II Guerra Mundial,
en Inglaterra, con un conjunto notable de científicos,
uno de los cuales había ganado el Premio Nobel en Física.
Un grupo interdisciplinario que empieza a tratar
de darle una respuesta científica a los problemas de
Defensa, a los problemas de cómo bombardear efectivamente,
cómo trasladar flotas de barcos, y da origen a
este campo, que es un campo sensacional…La programación
lineal, la programación matemática, optimizar
en un mundo sujeto a restricciones…¡Esa es la vida!
¿Hay cosa más relevante que esa?”
Arnoldo Hax trabajó en “la primera empresa que hizo
de la investigación operativa un negocio”, Arthur D. Little.
Allí hizo, entre otras cosas, sistemas de optimización
logística para Alcan y sistemas de información para Iberia…
“Me recuerdo resolviendo un problema de operación
lineal de 100.000 variables, yo solo…¡resolviendo
las cosas más increíbles, y más encima me pagaban!”
Pero, viendo que el exceso de viajes y trabajo estaba
afectando su vida familiar, decidió hacer un giro y entrar
a la Academia, primero a Harvard y luego a MIT.
Siendo académico tuvo la oportunidad de conocer a
Herbert Simon, hecho que considera “un terremoto” en
su vida. “Simon dice que lo importante no es el óptimo,
es trabajar el problema adecuado. Eso, en el mundo de
la estrategia, es concebir el problema; no es resolver
qué hacer, es determinar qué hacer…Rechazando los
conceptos básicos de economía, Simon se gana el Premio
Nobel de Economía. ¡Ese es el tipo de economistas
que a mi me gusta!”
“Luego viene la estrategia como disciplina – dice Haxy
aquí hay que darle al César lo que es del César: el pensador
que ha hecho la mayor contribución es Michael
Porter”.
Hax reconoce derechamente que su Modelo Delta es
antiporteriano: “Porter dice que la estrategia está en la
búsqueda de ventajas competitivas sostenibles, y coloca
al competidor en el centro. Yo digo que la esencia
de la estrategia es el cliente. Tienes que darle al cliente
una propuesta de valor diferenciada, única. El modelo
Delta está basado en la integración, en la cooperación,
en la armonía. Está basado, y suena medio ridículo decirlo,
en el amor…pero hay que reconocer que Porter
es el gran campeón”.
En su conferencia, Hax mencionó, entre otros exponentes
de este ámbito, a Peter Drucker “el gran vocero de la
visión práctica de gestión en el mundo”.
Al terminar, Hax dijo con su habitual sentido del humor:
“No quiero farsantear con ustedes, porque me conocen,
pero cuando entré en MIT me dieron muy rápido
el
y fui la segunda persona en la historia del MIT
que lo recibió y lo nombraron
tiempo. La única otra persona fue Bob Martel que se
sacó el Premio Nobel de Economía… así es que todavía
estoy esperando”.
(La presentación de Arnoldo Hax en esta conferencia
está disponible en
Tenure, que es cuando te dan una posición permanente,Full Professor al mismowww.ingenieros.cl)“El modelo Delta está basado en la
integración, en la cooperación, en
la armonía”.
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